Tres apuntes conversacionales con Ulrich Beck
Concluyo con mi ronda de entrevistas. La última es la de Ulrich Beck, sociólogo entre otras cosas. La hallo en Letras Libres.
Admite Ulrich Beck comparaciones con Giddens:
A pesar de la importancia que a veces se nos otorga, Tony Giddens y yo somos outsiders, de modo que estamos hablando de los outsiders de la sociología y de su función ideológica. Aunque no creo justo hablar de Giddens como de un ideólogo en el sentido estricto de la palabra. Su intención básica es enmarcar la sociedad radicalmente cambiada de Occidente dentro de nuevas alternativas políticas. Esto me parece importantísimo, y no creo que sea una tarea ideológica.
Acuña el término "segunda modernidad", que diferencia de la "primera modernidad" y de la "postmodernidad":
La primera modernidad parte del hecho de que hay límites, demarcaciones claras, como la distinción entre sociedad y naturaleza, la diferencia entre yo y los otros, entre guerra y paz, o entre Estados-nación con fronteras antropológicamente predeterminadas, que forman el marco de decisión política. La posmodernidad parte del supuesto de que estas fronteras, y las diferencias en general, han quedado disueltas. (...)
Y la segunda modernidad se ha planteado como cuestión central la nueva política de fijación de fronteras bajo las condiciones de la desaparición de las mismas. Sin duda, la posmodernidad y la segunda modernidad comparten la idea de que la desaparición de las fronteras y las diferencias es un problema importante, pero a nosotros nos parece que las instituciones deben tomar decisiones y que éstas presuponen determinaciones.
Niklas Luhman ha intentado demostrar con su teoría de sistemas que la política prácticamente carece de importancia y es un residuo del Estado-nación, aunque no desaparece en los grandes contextos. Pero ésta es sólo una entre muchas variantes. Otra sería reflexionar acerca de esta nueva red trasnacional y acerca de cómo enlazarla con formas de legitimación y, en la esfera de lo político, intentar pensar en formas democráticas posibles, en cómo relacionarlas con los derechos humanos para constituir una nueva legitimación.
Sí, hay una inhibición implícita. Si usted procede de una familia en la que su padre era oficial y estuvo combatiendo en la guerra, entonces se plantea un problema generacional, porque el paradigma anterior queda inservible. La experiencia de Alemania es muy interesante. A partir de la creación de la interdependencia económica se puede poner en marcha una política de reconciliación basada en el interés mutuo como alternativa a la guerra. La Ost-Politik es un ejemplo crucial en la materia, como también lo ha sido la unificación europea. Para Alemania éste ha sido un punto de inflexión en su historia. Hay aquí una nueva comprensión de la historia que no deberíamos menospreciar. Aunque todo esto también puede desembocar en una mentira vital comunitarista, como sería creer que, si mezclamos amabilidad socioeconómica y partidismo, podemos arreglar los problemas del mundo.
De carácter contestatario a la globalización Ulrick Beck habla de la despolitización como negación del conflicto:
Después, entre otras cosas, se le pregunta por la ausencia del tema guerra en su ideario y en el temario de los alemanes actuales:



