Rescato una participación en un foro sobre el Liberalismo de Javier Tusell.
En lo que se centraba este historiador en la intervención del foro era en el "Postliberalismo". Me gustó especialmente el tema y el contenido ya que va en la onda de lo que damos de materia en Sistema de partidos y sistemas electorales, una asignatura de mi carrera en Publicidad y Relaciones Públicas.
Pone al comienzo el ejemplo de dos políticos que renegaban del totalitarismo del Estado y habla de quienes ven la panacea de los problemas políticos en la restricción a las funciones estatales.
Advierte, sin embargo, cómo no es posible considerar totalitarios a todos los ultraliberales, con una frase gráfica:

Calificar a los ultraliberales de totalitarios es una bobada pero no deja de ser significativo lo mucho que abundan entre los que se exhiben hoy como liberales los castristas arrepentidos, los peronistas de izquierdas de otro tiempo o los maoístas conversos

Dá muerto el Liberalismo (perviven sus logros), pero le apostilla el post-:

Los valores verdaderamente trascendentales del liberalismo han triunfado hasta tal punto que ni siquiera se discuten. Me refiero a los derechos de la persona, la propiedad privada o la economía de mercado, la igualdad ante la ley... Pero, vencedor, el liberalismo ha acabado por morir por más que lo pretendan resucitar quienes más que renovarlo lo limitan a una especie de libro rojo de Mao, pero escrito por Adam Smith.

Se refiere también a la impronta conservadora de los 80´s y después mitifica las soluciones:

En un determinado momento del pasado pudo, sin duda, ser obligada una rectificación de un rumbo equivocado. Thatcher no tenía la Razón pero tenía razones y de ellas aprendió el conjunto de la política occidental. Piedras filosofales no las tienen los políticos nunca y los filósofos de la política sólo en muy pocas ocasiones. En este último caso conviene elegir, de entre la propia opción, los más cercanos en el tiempo: Aron, Berlin o Dahrendorff en vez de Adam Smith.

En el último párrafo se hace una semblanza de la consideración del Estado y su advenimiento. También se detallan los peligros a los que se ve abocada la sociedad civil con el vaivén del Postliberalismo.

Me quedo también con dos frases a modo de emblema, que resumen contenido y aportación personal del autor:

El posliberalismo consiste también en reconocer los caminos complicados por los que transita la naturaleza humana en materias como la política.(...)

Una derivación de los tiempos posliberales en los que vivimos es darse cuenta que, si no existen pociones mágicas, hay al menos senderos confortables que son el producto de la experiencia largamente acumulada. Lo que llamamos 'sociedad civil' es una creación cultural nacida de doloroso parto tras muchos siglos; vale mucho más que los principios filosóficos de cualquier pensador liberal más o menos remoto.

(Me imagino se refiere a Adam Smith en esta última cita que recojo. El debate no acaba, pero yo creo que un mentado Postliberalismo viene a ser, no otra cosa que, un Liberalismo remozado, con lo que estamos en la misma historia, en la misma película, pero con intérpretes diferentes. No se si para bien o para mal, el Liberalismo pervive).