El comunicador comprometido
Francisco Ficarra es un profesor, periodista y escritor italiano. Reside actualmente en la costa mediterránea y en los Alpes italianos. Escribió "Una brújula social para los comunicadores", un llamativo artículo de opinión. ...a la función social de informar y formar de los comunicadores sociales se debe anteponer la función de denunciar las injusticias sociales, el verdadero eje de todos los males de la humanidad. Claro está que tampoco se le puede pedir a un comunicador social o periodista que sea un Terminator o un Robocop. De frente a los atropellos a la humanidad, son todos los integrantes de la sociedad quienes se deben movilizar para evitar catástrofes mayores. En otras palabras, hay que dividir las responsabilidades para que se produzcan cambios profundos, y no dejarlo tan solo en las manos de un pequeño equipo de profesionales de la comunicación. Es inútil cantar vehementes himnos nacionales, colgar decenas de medallas, izar banderas en sitios prácticamente inhóspitos para los humanos, y un indeterminado número de acciones teóricamente patriotas, cuando la auténtica soberanía de los Estados pasa por la economía.
El comunicador debe ser ante todo social y debe tener conocimientos de jurisprudencia. Debe implicarse en la realidad cotidiana de las injusticias sociales de la emigración forzosa y de la explotación laboral:
La realidad actual es dicotómica, ricos y pobres. En muchos países tiende a desaparecer la clase media. La economía manda y dispone las voluntades de los mandatarios para el uso y el abuso de recursos:
La "dolarización" de Europa con el euro ha hecho que nuestra situación se igualase con otras realidades de carestía y de ojo-al-parche-que-la economía-nos-puede:
Quizás muchos hayan aprendido la lección que, antes de chismorrear de otras naciones como repúblicas bananeras, tienen que observar y reflexionar previamente cómo está el patio de su casa.
En esta situación se producen las mareas humanas migratorias y se dan "cánceres laborales" como son el "mobbing" y el "bossing". Todo ante la carestía de un marco laboral.
En torno a estas personas surgen las mafias y los propios gobernantes de los países de destino se aprovechan de la coyuntura y de la desgracia: fuente de divisas, impulso en la balanza comercial.
Concluye Francisco Ficarra aludiendo a la función social del comunicador. Establece claramente el compromiso de éste con su entorno, un compromiso que debiera ser compartido por tod@s, pero cuya urgencia se hace más palpable y ostensible en él:
También es importante la constante formación en materia económica y legislativa del comunicador social, para guiar lo mejor posible a sus conciudadanos ante los avatares de la cotidianeidad (ojalá la correcta formación del comunicador social pueda quitarle los caballos a los cuatro jinetes de la Apocalipsis: guerra, muerte, conquista y hambre). Hay que invertir la mayor cantidad de recursos disponibles en educación y salud, promocionando siempre un trabajo digno y estable, ya desde la época de las cavernas, ha sido, es y será el corazón del desarrollo de todas las sociedades.



