Entresaco un fragmento de una obra titulada "La incomunicación" (Carlos Castilla del Pino, 2001: 141-142):

El hábito de la incomunicación ha hecho posible el gradual empobrecimiento del hombre y de sus relaciones interobjetivas, de forma que, de improviso, la comunicación, factible en teoría, no subvendría ya a la satisfacción de necesidades, angostadas con anterioridad. Se ha perdido incluso la capacidad para usar otro lenguaje que no sea el lenguaje de "sociedad". El hombre actual se aburre apartado de los objetos, necesita estar fuera de sí. La alienación provocada ha sido internalizada de tal suerte que el aburrimiento no es subsanable, precisamente porque "el otro" está a su vez empobrecido. La alienación ha devenido en necesidad de seguir en la alienación. Que esto sea una seudonecesidad, según los criterios por nosotros expuestos, no invalida el hecho de que sea vivida como necesidad perentoria e inagotable. ¿Qué puede hacerse sino tratar de las cosas, y sólo de ellas, con el otro, allí donde ese otro tampoco sabe hablar sino de las cosas? El interés que la anécdota ofrece hoy día, frente al desinterés colectivo por el qué y el porqué de ellas, mediante su referencia al complejo de motivaciones que la suscita, es una prueba de cómo el pensamiento se ha retraído hacia el plano de la concreción, de tal forma que sólo opera con soltura en el ámbito de la cosificación. Se sabe hablar de las cosas, no del porqué de las cosas; la relación interpersonal no es vivida como relación interhumana, sino como intercosificada, y se prescinde de la premiosa consideración a que la estimación del hombre como tal se obligaría, en pro de la fácil apreciación del hombre como un objeto/cosa más.