La metafísica de los poetas
He escogido este texto de la obra "La comunicación humana" de José Luis L.Aranguren (1992: 88-89) porque algunas de las afirmaciones en él contenidas pueden suscitar comentario: el lenguaje se desdobla en su vertiente lírica y en su vertiente metafísica, o puramente racional. El individuo lo utiliza en esa doble vertiente. Se convierte en un poeta metafísico que "sintonizado" con sus oyentes o lectores, en un determinado espacio o tiempo, establece una comunicación e intercambio de pareceres. En los Blogs se da mucha de esa metafísica poética. La comunicacion y la particular "sintonización" emisor-receptor es clave. Yo lo entiendo así. Este texto me ha servido de pretexto y nunca mejor dicho.
Lo que la teología lleva a cabo a la luz de la fe, la poesía y la filosofía quieren hacerlo alumbradas por el sentimiento y la razón, respectivamente. Afirmación, la que acabo de hacer, demasiado precipitada y que, por ello, necesita una matización: muchos poetas modernos dirían que ellos no escriben con sentimientos, ni siquiera con ideas, sino con palabras; otros, así los de la Denkenlyrik, admiten las ideas. Y, por otro lado, la filosofía actual tiende a consistir en un análisis de los diferentes tipos de lenguaje, tiende a ser, de una u otra manera, filosofía lingüística; no porque rechace de pleno el pensamiento y la razón, sino porque entiende que éstos se manifiestan de una manera intersubjetiva y susceptible de alcanzar una controlable objetividad, solamente a través del fenómeno observable del lenguaje. Pero advirtamos que, en estos casos, la poesía análogamente a como, según vimos, ocurría con el arte moderno, según la interpretación de Ortega- se reduce en su intención a morfología pura de las palabras, liberadas casi totalmente de la sintaxis, en los casos extremos de la semántica y hasta, según se ha pretendido, de un "infralenguaje de base", de carácter psico-fisiológico, y la filosofía se reduce a lógica.
Sin embargo, todos valoramos como los poetas más grandes a los que han alumbrado un mundo propio y nuevo, y, por eso, la poesía ha podido ser considerada por Abraham A. Moles como un sistema "semiproyectivo": semiproyección no sólo del individuo-poeta sino de la época que representa y vaticina. Lo cual significa, como veíamos anteriormente, cuando tratábamos de las artes plásticas, que el "código" poético es siempre, más o menos explícitamente, tal, es decir, semántico; pero a la vez constitutivamente ambiguo, plurisignificante, portador de las palabras más allá de su significado, realizador de un "juego libre" con el mensaje, sin perder nunca del todo una cierta referencia cabrilleante a él. El código poético no se descifra con una clave única, la poesía no es una adivinanza: cada lector, cada época poseen sus propias claves de sintonización. Lo comunicado se ffunde con la comunicación misma, según tantas veces hemos repetido.



