Pérez Tornero habla de educación
Ocupa mi interés hoy una entrevista que le hacen a José Manuel Pérez Tornero en la revista en.red.ando retomada en LAFH.
Pérez Tornero constata cambios en el campo de la educación y de sus instituciones. Así, por ejemplo, las bibliotecas tienen que pasar de ser "depósitos" a "observatorio de análisis y de procesamiento de la información", donde las tecnologías desempeñan un papel clave.
Se debe pasar de una mentalidad individualista a la cooperación. Y el profesional investigador debe reconducirse:
El sociólogo llegaba y hacía un retrato fotográfico. Eso hoy ya no tiene sentido. Hay que pasar de la certificación a la investigación-acción, a la intervención en el proceso. Y todo se mezcla: los contenidos, la aplicabilidad, y la investigación. Si no vamos hacia un nuevo paradigma de la producción del conocimiento nos anclaremos en universidades medievales.
Aboga por la democratización de la producción del conocimiento. Hablando de la enseñanza Tornero nos dice:
Clasista es: produce conocimiento el investigador, doctor de la universidad. Hasta los contratos de la universidad están legislados así: hay personas que pueden dirigir investigaciones y otras no. Pues hasta que no socialicemos y democraticemos la producción del conocimiento cotidiano y de la investigación, y eso lo llevemos hasta la primaria, será muy difícil generar capital intelectual.
Tiene su propio criterio respecto a las presupuestos en materia educativa:
Las dotaciones se piensan porque hay una partida presupuestaria destinada al respecto que se puede controlar centralmente y que luce mucho en los medios, "hemos invertido dos mil millones en ordenadores", y sale en la portada de los periódicos. Yo distribuiría el dinero a los centros educativos y les daría autonomía para que compren ellos. No se debe olvidar que el ordenador o la compra de material en el fondo tiene que ser un incentivo para mejorar el sistema, y el problema es que se ha convertido en un objetivo de por sí, porque las casas que quieren vender material a toda costa lo enchufan, y tienen en las administraciones grandes clientes. Y luego éstas utilizan todas estas cosas como escaparate de proyectos carentes de creatividad y consistencia.
Existen varias clases de docentes. Están los trasnochados y reacios a los cambios y están los de la vanguardia, amistosos con las tecnologías:
El saber gobernarse en la vida cotidiana genera dos polos, a cada uno de los cuales corresponde un cuadro de actitudes. Los que tienen capacidad para gobernarse son más modernos, aceptan mejor la innovación. Los que no, convierten esa incapacidad en una ideología y son contrarios a todo cambio. Pues con los profesores pasa algo parecido. Si encuentra al que le gusta la innovación, acepta los cambios con mucho interés, habla con los estudiantes y les propone cosas. Y los que la rechazan convierten su propia impericia en retórica y en estandarte de lucha contra los cambios.
Da mención Pérez Torner a los resultados de una investigación en EE.UU. sobre el tema:
Están los apáticos de la tecnología y los entusiastas, sobre dos ejes: los ansiosos sobre el manejo de su propia vida, y los tranquilos. Si te sitúas en las cuatro posiciones sacas que: si eres tranquilo pero apático en la tecnología, eres un sabio agnóstico. Si eres tranquilo y además entusiasta, pues estás integrado en el sistema. Si eres apático y ansioso estás fuera de control. Si eres entusiasta con la tecnología pero también ansioso, eres un "enganchado". En el caso de la enseñanza, si hiciéramos una encuesta nos encontraríamos con muchos maestros en las dos partes de arriba, apáticos de la tecnología y ansiosos sobre el manejo de su propia vida.
En este contexto de nueva educación los alumnos deben tomar la palabra. Reúnen habilidades que los capacitan favorablemente a la educación virtual, aunque no lo sepan:
La lógica del mundo virtual no ha penetrado en las escuelas porque los chicos no tienen la posibilidad de tomar la palabra. La toman en el recreo para intercambiarse videojuegos, o hacer juegos de rol, pero no la toman en los lugares significativos de la escuela. Entonces, si les diésemos palabra, el sistema sería más dinámico y activo.
Tendremos guerras comerciales por la educación. Y no sólo comerciales. Por ejemplo, si un profesor de Gales organiza su programa y material didáctico, lo pone en la Red y es bueno, pone en evidencia el programa malo de un profesor de una universidad que en un departamento distribuye la información por fotocopias.
No sólo no vamos a dar cursos allí (Iberoamérica), si no que vamos a perder mercado interior. Porque cuando Oxford entre aquí, o una universidad de Bill Gates, ¿dónde cree que va a ir la gente?
Me quedo con la última apreciación de Pérez Tornero: el capital intelectual debe circular en ambos sentidos y debe haber una dinámica democratizante. No es el "que inventen ellos unamuniano", hay que potenciar una estrategia educativa europea. Como dice el comunicólogo y educador:
Pues tienes a EEUU como el gran centro productor, y eso lo has de compensar con una estrategia europea. Hoy deberíamos impulsar una lucha de bloques del conocimiento. Pero no en términos de telón de acero, sino al contrario, de transparencia total. Pero tiene que existir.






argentino agustin gomez dijo
Este tema olvida lo principal, el mundo, se tendrìa que comenzar por
los que no tienen N A D A, son muchos los que necesitan que un tercero
le lea y escriba por que no saben ni tenen posibilidad de ello, por su real
pobreza, es sòlo el comienzo, puedo seguir, pero me ahoga el llanto, un
abrazo, atte.-
21 Septiembre 2007 | 03:38 PM